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“El pensamiento junguiano como aporte a la cultura, a la ciencia y a la comunidad”

Dr. Daniel Wilhelm 

 

              A lo largo de estos años, el Centro Jung de Buenos Aires ha llevado a cabo una serie de eventos y actividades vinculadas con la difusión del pensamiento y la obra del gran psiquiatra suizo Carl Gustav Jung (1875-1961), que se traducen en un importante conjunto de aportes y contribuciones originales a la cultura, al arte y a la ciencia, desde un enfoque psicológico analítico-arquetipal y desde una perspectiva científica y académica.

       Entre ellos, cabe mencionar especialmente las conferencias, jornadas, disertaciones y textos que especialistas en la temática junguiana han venido brindado, dirigidos tanto al público especializado como a la comunidad en general. De este modo, el Centro Jung de Buenos Aires ha contribuido significativamente a la difusión del pensamiento junguiano en nuestro país, posibilitando también la construcción de una mirada siempre renovadora y enriquecedora sobre el mundo, el hombre y la sociedad.

            Cabe recordar que la psicología analítica desarrollada por Carl Jung a principios del siglo XX, y en estrecha colaboración y cercanía con el psicoanálisis de Sigmund Freud, es una de las escuelas terapéuticas más importantes de la así llamada psicología profunda (depth psychology o Tiefenpsychologie), término acuñado por Eugen Bleuler, en Suiza.

            Habiéndose desempeñado como asistente del prestigioso psiquiatra suizo Eugen Bleuler (autor de los términos de esquizofrenia, autismo y ambivalencia, entre otros) en el hospital universitario de Burghölzli, en Suiza, Carl Jung compartió con entusiasmo en sus comienzos la concepción psicoanalítica clásica de Freud, siendo considerado por éste su principal discípulo y “príncipe heredero”. Jung fue uno de los promotores y uno de los principales organizadores del primer “Congreso Internacional de Psicoanálisis” (1908), y fue elegido, además, como 1er Presidente de la entonces recientemente fundada “Sociedad Psicoanalítica Internacional” (IPA - International Psychoanalytical Association) en el año 1910, con sede en Zurich, Suiza. Durante el 3er Congreso Internacional de Psicoanálisis, llevado a cabo en Weimar en el año 1911, Jung fue reelegido nuevamente como Presidente de la IPA.

            Posteriormente, sus investigaciones y su propia experiencia clínica derivaron, a partir de sus hallazgos, en la elaboración de sus propios desarrollos y de su línea teórica de pensamiento, apartándolo así, en algunos puntos conceptuales, de la mirada psicoanalítica tradicional de Freud.

          Esta nueva situación resultó ser incompatible con la intransigente postura de Freud, en cuanto a su negativa de revisar -en función de los descubrimientos de Jung- algunos de los pilares teóricos fundamentales del psicoanálisis, y principalmente en su firme defensa del carácter sexual de la libido; posturas que, con el paso del tiempo, Freud iría flexibilizando a través de desarrollos conceptuales ulteriores, que se aproximarían mucho a las observaciones oportunamente propuestas por Jung (cabe mencionar, entre ellos, la “Introducción al narcisismo”, de 1914; y el desarrollo de la “Segunda tópica”, de 1920 en adelante).

       Este distanciamiento histórico, formalizado en el año 1913, basado fundamentalmente en la divergente visión conceptual de cada uno de estos dos autores  sobre algunos ejes psicoanalíticos centrales -como la teoría de la libido ya mencionada, la naturaleza del inconsciente y el desarrollo de la personalidad, entre otros-, le permitió a Jung sustentar las bases conceptuales que dieron un formato final a su propia visión teórica de la realidad psíquica; siendo reconocido mundialmente  -entre otros aportes- por el descubrimiento de los complejos a través del test de asociación de palabras, la formulación del carácter neutral de la libido, el descubrimiento de los arquetipos, del inconsciente colectivo y de la función trascendente del sí-mismo, como posibilidad psíquica de integración de los pares opuestos complementarios.

            Otros términos junguianos que actualmente ya pertenecen al imaginario colectivo -junto con los citados precedentemente-, y que se encuentran presentes en forma habitual en el discurso social, son los referidos a los conceptos de imago, ánima y ánimus, el self o sí-mismo, la personalidad o carácter extravertido e introvertido, y los tipos psicológicos. De igual forma, puede incluirse en la lista el concepto de individuación, entre otros aportes psicoanalíticos conceptuales y técnicos más específicos.

            Debe mencionarse, además, que fue Jung quien propuso a Freud implementar el análisis personal como parte de la formación de los futuros analistas; el que daría origen, posteriormente, al análisis didáctico.       

         Cabe mencionar también aquí, que Jung introdujo en la teoría psicoanalítica el concepto de introversión libidinal, desarrollando además su propia modalidad y metodología para la interpretación de los sueños, a través de la técnica de la amplificación, extendiendo así significativamente las posibilidades propuestas originalmente por Freud a través de la asociación libre. De igual forma, el símbolo, en Jung, adquiere dimensiones y significados que exceden ampliamente todo intento de una interpretación reduccionista tradicional.

          Su descubrimiento de los complejos psíquicos permitió, a su vez, a Sigmund Freud descubrir y denominar “Complejo de Edipo” a una de las estructuras más importantes del dinamismo psíquico profundo; término que se ha ido convirtiendo con el tiempo, además, en un símbolo social representativo del psicoanálisis mismo.

       El desarrollo de su original técnica de la “imaginación activa”, posibilitó posteriormente a otros autores desarrollar técnicas fundadas en principios similares a la técnica de Jung, como ser el “ensueño dirigido” de Robert Desoille, el “psicodrama” de Jakob Levy Moreno, y la técnica de la “silla vacía” de Fritz Perls, creador de la psicoterapia gestáltica.

        De este modo, Jung no solo enriqueció el espacio clínico-terapéutico del psicoanálisis y de otras líneas terapéuticas, sino que también desarrolló y brindó recursos conceptuales para el análisis y la interpretación del arte, el cine, el teatro, la antropología, la sociología, las religiones comparadas, la mitología, la literatura, etc.; recursos que siguen teniendo plena vigencia en la actualidad.

            Casi a modo de una curiosidad,  resulta el hecho de que  Paul Watzlawick  -uno de los fundadores  de la escuela de Palo Alto de psicoterapia sistémica y autor principal de la teoría de la comunicación humana- se haya formado  previamente como analista junguiano, en el Instituto Carl G. Jung en Zurich, Suiza; y que Ernest Rossi, uno de los principales discípulos de Milton Erickson  y coautor de algunos de sus libros se formara, simultáneamente a sus últimos años de trabajo junto a Erickson, como analista junguiano (Milton Erickson es considerado el fundador de la hipnosis clínica moderna y fue el creador de la psicoterapia breve estratégica, ejerciendo notables influencias entre los fundadores de la psicoterapia sistémica de la escuela de Palo Alto, en California).

            Poco conocido resulta también el hecho de que Jaques Lacan realizó, en el año 1930, una residencia clínica de dos meses en la ya célebre clínica de Burghölzli, en Suiza, donde un par de décadas antes Jung se iniciara en la psiquiatría, bajo la dirección de Bleuler (es importante recordar que fue allí, y por intermedio de Jung, donde se aplicó por primera vez en la historia la terapia psicoanalítica en una institución “oficial”, de prestigio internacional). Durante dicha residencia, Lacan trabajó bajo la dirección de Hans Maier, quien fue el sucesor de Bleuler.

          También, en el año 1954 y por medio de una “carta de recomendación” de un conocido en común, Lacan viajó a Küsnacht, Suiza, para encontrarse con Jung, quien tenía, en ese entonces, la edad de 79 años. Lacan nunca brindó mayores detalles de dicha entrevista, salvo la conocida anécdota sobre Freud, que Lacan hizo pública en 1955 durante una conferencia en Viena.

           Según Lacan, fue Jung quien le comentó -durante dicha reunión- acerca de la famosa frase que supuestamente habría pronunciado Freud -dirigiéndose a Jung- durante el viaje de ambos a la Clark University de Estados Unidos, en 1909. Así, según Lacan (la veracidad de esa anécdota nunca fue demostrada, y ni Freud ni Jung habían hecho alusión a ella antes), sobre la cubierta del barco, en la entrada del puerto de Nueva York y ante la estatua de la Libertad, Freud habría dicho, en alusión al psicoanálisis: “No saben que les traemos la peste” (cabe recordar que Freud realizó dicho viaje con Jung y Ferenczi).

         Finalmente, y no sin una cuota de humor, corresponde también decir que encontramos en Freud a un “junguiano tardío” (es necesario recordar aquí que ambos autores nunca dejaron de leerse, a pesar de sus diferencias), si tenemos en cuenta que en 1929 Freud escribió:

 

“Puede decirse también que si el niño reacciona con una agresión hiperintensa y una correspondiente severidad del superyó frente a las primeras grandes frustraciones {denegaciones} pulsionales, en ello obedece a un arquetipo filogenético y sobrepasa la reacción justificada en lo actual, pues el padre de la prehistoria era por cierto temible y era lícito atribuirle la medida más extrema de agresión. Así, pasando de la historia evolutiva individual a la filogenética, se aminora todavía más la diferencia entre las dos concepciones de la génesis de la conciencia moral.” (Freud, El malestar en la cultura)

 
 

            Así, también, en lo que sería su última revisión del psicoanálisis (Esquema del psicoanálisis, 1938), Freud parecería no querer prescindir de la inclusión de una “mirada junguiana” de su propia obra, destacando, casi a modo de un homenaje silencioso final a su “príncipe heredero”, la importancia de la dimensión arquetípica en la vida de los individuos y las sociedades; importancia y función a la que Carl Jung, a lo largo de su vasta obra, dedicaría sus mayores esfuerzos en explorar, poner de manifiesto y demostrar.

            De este modo, en relación al reconocimiento final de la estructura de lo arquetípico colectivo en el psiquismo, y en su relación con los sueños y los mitos, Freud señala que:

  “(…) el sueño saca a la luz contenidos que no pueden provenir de la vida madura ni de la infancia olvidada del soñante. Nos vemos obligados a considerarlos parte de la herencia arcaica que el niño trae congénita al mundo, antes de cualquier experiencia propia, influido por el vivenciar de los antepasados. Y luego hallamos el pendant de ese material filogenético en las sagas más antiguas de la humanidad y en las supervivencias de la costumbre.” (Freud, Esquema del psicoanálisis)  

            De igual forma, en dicho texto de 1938 destaca el modo en el que lo arquetípico colectivo -en tanto experiencias repetitivas ancestrales de la humanidad-  influye en el vivenciar actual del niño,  fusionando, en la vivencia presente, las representaciones de la experiencia individual actual con las imágenes arquetípicas, consolidadas a través de las generaciones:

  “Una parte de las conquistas culturales sin duda ha dejado como secuela su precipitado dentro del ello, mucho de lo que el superyó trae despertará un eco en el ello, y no poco de lo que el niño vivencia como nuevo experimentará un refuerzo porque repite un ancestral vivenciar filogenético.” (Freud, Esquema del psicoanálisis)  

            Esta influencia arquetípica sobre el psiquismo individual, también es reconocida por Freud en relación a la etiología del desarrollo de las neurosis. Así, sostiene sobre este punto que:

  “Muy posiblemente, la etiología de la contracción de neurosis sea más compleja de lo que hemos consignado aquí, pero al menos extrajimos una pieza esencial del anudamiento etiológico. No podemos olvidar tampoco los influjos filogenéticos, que de algún modo están subrogados en el interior del ello en unas formas todavía no asibles para nosotros (…).” (Freud, Esquema del psicoanálisis)  

Esta misma influencia, también es señalada por Freud en relación al trauma:

 

“Cuando estudiamos las reacciones frente a traumas tempranos, con harta frecuencia nos sorprende hallar que no se atienen de manera estricta a lo real y efectivamente vivenciado por sí-mismo, sino que se distancian de esto de una manera que se adecúa mucho más al modelo de un suceso filogenético y, en términos universales, sólo en virtud de su influjo se pueden explicar.” (Freud, Esquema del psicoanálisis)

 

            Finalmente, y para despejar posibles dudas al respecto, todo lo antedicho podría resumirse en la siguiente frase de Freud, formulada ya en 1918:

 

“En cuanto a reconocer esta herencia filogenética estoy por completo de acuerdo con Jung (1917) (…).” (Freud, De la historia de una neurosis infantil)

 

          Entonces, si releemos minuciosamente la obra freudiana posterior a 1913, podremos hallar, en más de una ocasión, los rastros latentes de la “estela junguiana” en sus escritos. Nos encontramos así con un Freud que, al final de su camino, vuelve a reencontrarse -podría decirse, en términos simbólico-mitológicos- con el hijo prodigio, descarriado; pero el que, a diferencia del de la parábola bíblica, no muestra arrepentimiento por el camino escogido.

            No deja de ser curioso que Freud, a través de este reconocimiento, finalmente introduce una nueva dimensión de significación en su propia vivencia de la concepción clásica del conflicto edípico: la posible conversión del rey Layo en Ulises, en su reencuentro con Telémaco. La saga Freud-Jung desemboca así, de alguna manera y desde la perspectiva de sus protagonistas, en un final inesperado. ¿Resulta esta visión del desenlace un tanto utópica e ingenua? ¿O será que el último Freud no deseaba dejar en manos exclusivas de Jung un reconocimiento histórico del que sabía que, tarde o temprano, éste iba a ser destinatario? Independientemente de cual haya sido su verdadero motivo, Jung no dejará de devolverle este favor, con el paso de los años, en algunos pasajes de su obra.

           Sin embargo, como resultado de ello sí es posible afirmar con certeza una inequívoca consecuencia: la instalación definitiva de la noción de la validez universal de los “arquetipos”, como estructuras innatas del psiquismo humano, en el campo de la teoría psicoanalítica.

           Así, la existencia de un inconsciente colectivo, aun antes del desarrollo del inconsciente personal, nos ayuda a observar e interpretar de un modo original las diferentes posibilidades del desarrollo humano, desde las ideas filogenéticas estructurantes hasta las más sorpresivas y creativas intuiciones.

           Del mismo modo, la particular teorización de Jung sobre los sueños y las imágenes simbólicas del inconsciente, tanto desde el punto de vista estructural como funcional, hacen del enfoque junguiano un referente único que permite la comprensión tanto de los dinamismos psíquicos individuales, como de los sociales y culturales.

           Por último, la concepción junguiana posibilita el enfoque en una mirada terapéutica particular, que Jung estableció como una dialéctica entre dos personas que interactúan mutuamente a través de sus propios desarrollos psíquicos y espirituales.

           Gracias a la mirada holística que la caracteriza, la psicología analítica de Carl Jung se encuentra enraizada firmemente en la estructura cultural del siglo XXI y en su imaginario social, como una herencia simbólica proveniente de una de las mentes más brillantes del siglo XX.

            Entender los fenómenos de lo inconsciente no sólo como efectos del desarrollo individual, sino también a través de su carácter suprapersonal o colectivo, permite comprender y tomar conciencia de la semejanza e identidad que poseen todos los seres humanos, en base a un trasfondo ancestral-social común, desde donde emerge la personalidad individual y todas sus potencialidades de desarrollo futuro.

           El Centro Jung de Buenos Aires, como un original aporte a la cultura y a la comunidad, ha venido difundiendo en los últimos años desde una perspectiva científica y académica, estas ideas centrales del pensamiento junguiano a través de la producción de textos, disertaciones, cursos y jornadas, destinadas tanto al público especializado como al público en general.

            De esta forma se ha posibilitado un enfoque amplio y renovado, que a través de la mirada de diversos especialistas en el tema, ha permitido recorrer y explorar los diversos alcances que la psicología junguiana puede aportar para una mejor comprensión del mundo actual y sus futuros desafíos.

  

         A continuación, se mencionan algunos de dichos aportes y contribuciones originales:

 

“Adolescencia y ritos de iniciación: riesgo para las adicciones” - Dr. Javier González Mora

Aplicación de técnicas junguianas en grupos abiertos a la comunidad” - Lic. Adriana Ferrari - Lic. Inés López Carrillo

“Arquetipos y evolución. Una mirada desde la Etología” - Dr. Héctor Ferrari

“Estructura y Dinámica del Modelo Junguiano de la Psique” - Dr. Daniel Wilhelm

Jung, arte y mandalas” - Lic. Alejandro Montero

Una experiencia educativa y su vínculo con Jung” - Lic. María Angélica López Mané

El legado de Jung” - Lic. Sergio Herchcovichz

“Cartografías de lo Imaginal: pensando a Jung desde la experiencia etnográfica” - Dr. Alejandro Martín López 

 “Arquetipos e instinto: una brújula darwiniana para navegar -en parte-  las aguas del soñante” - Dr. Héctor Ricardo Ferrari

“Atravesando el espejo de los cuentos. Traspasar el modelo arquetípico de los cuentos de hadas: un ejercicio esclarecedor. La Reina de Las Nieves y la Sirenita de Hans Christian Andersen como metáforas de la orfandad.” - Prof. Cristina Escofet

“El grupo como Mandala” - Lic. Alejandro Montero Sprovieri

“La ecuación funcional de los sueños: perspectiva psicológica junguiana de la dimensión onírica” - Dr. Daniel Wilhelm

“La imagen arquetípica como recurso terapéutico” - Dr. Javier González Mora

 “Los efectos de la Sombra en la educación” - Lic. María Angélica López Mañé       

“Sueños y cielos Mocovíes” - Dr. Alejandro Martín López

“Las manifestaciones de la Sombra en la voz” - Lic. Sergio Herchcovichz

“Teatro Noh: El cuarto del espejo y el Sí-mismo” - Dra. Lucía A. Liñares y Lic. Cintia Luz Peralta

 “Arquetipos, mitos y cine” - Dr. Javier González Mora

“Evolución y diferenciación del pensamiento junguiano contemporáneo: los aspectos epistemológicos de las escuelas junguianas clásica, evolutiva y arquetipal” - Dr. Daniel Wilhelm

“El tejido y la voz de Circe en la Odisea. La función orientadora  del mito” - Dra. Lucía Liñares

“Todos los caminos conducen a los “Indios Pueblo”: imágenes del “otro” en C. G. Jung y A. M. Warburg” - Dr. Alejandro López

“De la Gran Madre al Dios Padre” - Lic. Ana Silvia Karacic

“Sistemas autopoyéticos y comportamiento: un aporte para las psicologías profundas” - Dr. Héctor Ferrari

“Juego dramático, espacio de exploración, síntesis e integración. Una óptica Junguiana” - Lic. María Angélica López Mañé

“El Siddharta de Hermann Hesse y el simbolismo de la Individuación” - Lic. Sergio Herchcovichz

“Identidad de género: un enfoque mitológico y social” - Dr. Javier González Mora

“Los laberintos del Ser: las intersecciones fenomenológicas de lo colectivo, lo individual, lo social y lo espiritual” - Dr. Daniel Wilhelm

“La Sombra individual y social en los personajes de El Señor de los Anillos de Tolkien” - Lic. Ana Silvia Karacic

“Océano, río perfecto: el simbolismo colectivo del agua” - Dra. Lucía Liñares

“El mito de Afrodita y el alma femenina” - Dr. Jorge Garzarelli

“Aportes de la ontología moqoit a la teoría Junguiana: reflexiones sobre el concepto de energía” - Dr. Alejandro Martín López

“El retorno del espíritu a las ciencias: cuando lo más nuevo es lo más primitivo” - Dr. Héctor Ricardo Ferrari

“Espíritu y materia: contribuciones sobre la Sincronicidad” - Lic. Sergio Herchcovichz

“Arte, trascendencia individual y colectiva. Un sendero, todos los caminos” - Lic. Alejandro Montero Sprovieri

“El libro rojo de Jung: ¿arte o ciencia? Imágenes de la sombra social” - Lic. Sergio Herchcovichz

“Dionisos y sociedad: manifestaciones actuales de un mito antiguo” - Dr. Javier González Mora

“La interdimensionalidad del mito, la religión, la psique y la sociedad. Un enfoque arquetipal para su interpretación” - Dr. Daniel Wilhelm

“Funciones psicológicas y construcción de personajes en el espacio cinematográfico. Sus articulaciones con la máscara social” - Natalia Smirnoff (Directora de Cine)

 “Continuidades y transformaciones en el motivo del árbol cósmico en comunidades Mocovíes del Chaco” - Dr. Alejandro Martín López)

“Arte y Espiritualidad: Las pinturas de Camilo Villanueva” (muestra de obras online)

“Sueños y Sombra, Borges y Jung” - Lic. Sergio Herchcovichz

“Corrientes Junguianas Actuales” - Dr. Daniel Wilhelm

“La Sombra y el Cuerpo” - Lic. Sergio Herchcovichz

“Recursos simbólicos oníricos en el proceso de individuación” - Dr. Daniel Wilhelm

“Los Opuestos Invisibles” - Lic. Sergio Herchcovichz

“Arte, Sueños y Arquetipos: Pinturas de la serie “Realidades Oníricas” de Javier Rubinstein” (muestra de obras online)

“La Migración del Chamanismo Norasiático hacia Europa. Pueblos Fino-ugrios y magia antigua escandinava” - Lic. Ana Silvia Karacic

“La Imaginación Creadora - Aportes de Carl G. Jung a la psicología actual” - Lic. Sergio Herchcovichz

“Los Símbolos y lo Sagrado en la Obra de Andrei Tarkovsky” - Lic. Ana Silvia Karacic

“Mandalas y Arquetipos en el Arte: las pinturas de Alejandro Rubén Montero Sprovieri” (muestra de obras online)

“La Psicología Analítica y El Tango” - Lic. Ignacio Lavalle Cobo

“Tipos Psicológicos Junguianos - Octógono de Oposiciones, esquema conceptual” - Lic. Diego Bogetto

“Arte arquetipal: pinturas y dibujos de Ana Silvia Karacic” (muestra de obras online)

“Los fundamentos arquetípicos de la interrelación entre religión, mito, psique y sociedad” - Dr. Daniel Wilhelm

 

 

 

 

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